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6 razones por las que tus suscriptores borran tus emails de la bandeja de entrada

copywriting-email-marketing-borrar-emailsTrabajar el Email Marketing hoy en día es una cuestión obligatoria si quieres vender en internet.

Newsletters semanales, secuencias de autorespondedores, emails de lanzamientos… Estoy segura de que si contabilizases todo el tiempo que dedicas a desarrollar una buena estrategia de email marketing te sorprenderías.

Sin embargo la desesperación se apodera de ti cuando entras a comprobar las estadísticas y ves que “¡oh, no! La tasa de apertura es ridícula”

Conseguir que los suscriptores de tu lista abran tu email y no lo manden directamente a la papelera es primordial para que todo el trabajo previo que has desarrollado no caiga en saco roto.

Y es que ¿de qué sirve montar una secuencia de autorespondedores o crear una cadena de emails para el lanzamiento de tu último producto o servicio si ni siquiera van a tomarse la molestia de leer algo más que el asunto?

A lo largo de estos años como copywriter he desarrollado un olfato muy fino para detectar con facilidad los errores más comunes que cometen mis clientes en este tema y que les está llevando, al igual que a ti, a perder oportunidades claras de venta y de desarrollo de negocio.

Piensan que con escribir el email y enviarlo es suficiente para que sea leído, pero la realidad dista mucho de esta suposición.

La saturación y el bombardeo que reciben a diario nuestras bandejas de entrada es alucinante. De hecho, Gmail se dio cuenta de ello hace mucho tiempo y disgregó nuestro buzón en varias pestañas, dedicando una exclusivamente a “promociones”.

Muchos incluso tenemos una segunda o tercera cuenta de correo electrónico en la que solo recibimos newsletters y boletines y donde, seamos sinceros, borramos más de la mitad de los correos que llegan sin abrirlos.

Y todo esto ¿a qué se debe?

¿Sabes ya por qué tus suscriptores borran los emails que les envías sin tan siquiera pestañear?

Hoy quiero hablarte de los errores más comunes que se cometen a la hora de escribir y enviar un correo y que son los responsables de que el email vaya de cabeza a la papelera.

1# Un asunto que no invita a hacer clic

Así de sencillo.

Es el primer filtro que utilizamos para decidir si merece o no la pena invertir algunos minutos de nuestro ajetreado día en leer el resto del correo.

Si no llama la atención, nadie clicará para seguir leyendo.

Si no provoca nada (curiosidad, sorpresa, intriga…) tampoco.

Por eso, dedicar tiempo a redactar un buen título es vital para conseguir un buen número de aperturas.

Existe una fórmula muy sencilla que obtiene siempre unos muy buenos resultados:

Curiosidad + beneficios es igual a…. INTERÉS

Aquí tienes un par ejemplos:

Mi fórmula para leer un libro a la semana durante un año

– Beneficio: conseguir leer un libro a la semana durante un año

– Curiosidad: ¿cuál es tu fórmula?

El único alimento que necesitas para tener energía durante todo el día

– Beneficio: tener energía durante todo el día.

– Curiosidad: descubrir cuál es ese alimento

Cuidado con emplear palabras como “novedad”, “gratis”, “exclusivo”, “24 horas”… Son muy poderosas y tienen gran impacto en el subconsciente humano, pero si las utilizas una y otra vez en tus campañas de email marketing corres el riesgo de que tu email sea considerado spam y vaya directo a la carpeta de “no deseados”.

2# Estética y maquetación de tu correo

La parte más visual de tu email también es importante. No podemos obviar la importancia del diseño y cómo este impacta positiva o negativamente en la percepción general del mail.

Una newsletter bien maquetada y sobre todo legible en los diferentes dispositivos con los que nos conectamos a internet es fundamental. No olvides que 8 de cada 10 personas acceden a internet a través de su smartphone.

Incluso la fuente (imprescindible que sea de fácil lectura) y el tamaño de la letra elegida es importante ya que causarán una u otra impresión en tu lector en función de su tipología (más desenfadada, más seria, etc.).

3# Falta de valor en el contenido

Si tus lectores confían en que aquello que compartes con ellos es de valor, seguirán abriendo tus correos.

Pero si te ganas la fama de compartir contenido poco original, repetitivo y que no aporta nada nuevo a quién lo lee, finalmente tus suscriptores se cansarán y dejarán de abrir tus correos porque sabrán que dentro de ellos no habrá nada que merezca la pena.

No sé si has oído hablar de la regla 20/80.

Significa que de todo el contenido que les envíes, un 80% debe ser de valor y un 20% puede estar destinado a la promoción de tus productos o servicios.

Si tus suscriptores sienten que únicamente les escribes con la intención de venderles algo ni siquiera se molestarán en abrir tus correos.

Para conseguir redactar un buen contenido que interese a tus lectores sigue estos dos pasos cuando escribas el email:

  • Dirígete a tus lectores de manera que realmente conectes con ellos y  sus necesidades.

Para conseguirlo, tendrás que haber hecho un buen trabajo en la definición de tu cliente ideal y en la escucha activa de tu lista de suscriptores.

Si tienes claro qué les interesa, qué les preocupa, cómo hablan y qué buscan en tu marca lograrás establecer con ellos una comunicación eficaz y genuina.

  • Ten siempre presente cuál es el objetivo de tu email.

¿Tu meta es que lean el blog?, ¿que se descarguen un e-book?, ¿que compartan tu publicación?, ¿promocionar tu nuevo curso?

Solo sabiendo qué quieres obtener serás capaz de redactar un correo directo y sin divagaciones, donde les digas qué esperas de ellos dejando clara tu llamada a la acción.

4 # Eres un robot

Cuando el contenido de tus emails es frío y poco humano provoca rechazo entre tus lectores. Si no sienten que el remitente es una persona concreta no conseguirás que empaticen con tu marca.

Para ello, conseguir unos textos cercanos y personalizados es la clave. Aquí tienes 4 premisas que te ayudarán a lograrlo:

  • Llama al lector por su nombre (todas las aplicaciones para trabajar el email marketing tienen la opción de colocar etiquetas).
  • Escribe de manera sencilla y directa. Imagina cómo hablarías con él en una conversación cara a cara.
  • Háblale de tú, a menos que tu negocio y la marca que has establecido requiera otro tratamiento como el usted. Olvida el dirigirte a vosotros, emplea la segunda persona del singular. Lo que quiero sentir al leerte es que me hablas únicamente a mí.
  • Despídete de manera afectuosa e intenta transmitir una sonrisa a través de tus palabras.

5# Lista de suscriptores no depurada ni segmentada

Sanear y limpiar tu lista de vez en cuando es positivo para tu negocio.

Con esto no estoy diciendo que borres y elimines contactos, pero si haces un seguimiento de la tasa de apertura de tus correos sabrás con facilidad quiénes son tus lectores más ávidos y aquellos que pasan olímpicamente de tus emails.

Por ese motivo te animo a que “dejes ir” a aquellos que no aportan nada a tu lista (hace unas semanas eliminé de golpe a 3.000 personas de mi base de datos).

Por otro lado, es muy importante para que las campañas de email marketing funcionen y tus emails sean leídos, segmentar a los lectores de tu lista en varias categorías en función de sus intereses.

Por ejemplo, si te dedicas al entrenamiento deportivo podrás enviar contenido útil y focalizado en referencia al tipo de objetivo y entrenamiento que cada lector tiene en mente. Así podrías tener varias listas en función de si lo que buscan es perder peso, ganar músculo o tonificar el cuerpo.

No les bombardees de manera indiscriminada.

El secreto está en afinar la puntería y ofrecerles lo que realmente esperan de ti.

6# Mala frecuencia

El error anterior está muy relacionado también con este punto.

Hemos hablado de la importancia de no agobiar al lector porque el contenido no está segmentado y no es interesante para él.

Sin embargo, también puede verse sobresaturado si cada día encuentra un email nuestro en su buzón.

Establecer una frecuencia acertada consiste en encontrar el equilibrio entre ser un pesado y caer en el olvido.

Y es que si desapareces demasiado tiempo, si no saben de ti y no conocen la frecuencia con la que esperar tu email, una vez lo reciban probablemente les pasará desapercibido.

Nuestra bandeja de entrada está hipersaturada y todos borramos muchos de los emails que recibimos al cabo del día. Pero si tienes en cuenta estos seis errores tan frecuentes y consigues no caer en ninguno de ellos, es muy probable que tus correos sean abiertos tan pronto como lleguen al buzón de los suscriptores de tu lista.

Dime, ¿y tú?, ¿sueles cometer alguno de estos errores en el envío de tus correos? ¿Hay algún otro error que hayas detectado?

Me encantará leerte en los comentarios.