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4 consejos para escribir mejores textos evitando el síndrome del impostor

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Todos hemos sentido en algún momento que no merecemos el éxito o los logros que vamos obteniendo.

Creemos que aquello que hemos conseguido ha sido gracias a golpes de buena suerte. Pensamos con frecuencia que otra persona lo haría mucho mejor que nosotros, que somos un fraude, que no merecemos las cosas buenas que alcanzamos o las palabras de halago que recibimos…

Estos sentimientos autodestructivos y que generan, además, una gran ansiedad, se conocen como “el síndrome del impostor”, y 7 de cada 10 personas lo han sufrido o lo padecerán alguna vez en su vida.

El síndrome del impostor paraliza. Bloquea. Hace que quien lo padece se sienta constantemente a prueba y sienta pánico y miedo de no estar a la altura, de no cumplir las expectativas, de no ser tan capaz como todos creen, de ser un impostor, de ser un fraude.

¿Te has sentido tú alguna vez así?

Incluso cuando las cosas han salido redondas y es momento de ser feliz y celebrarlo, quizás, en lugar de ser consciente de que el éxito se debe a tu gran labor o trabajo, has atribuido todo lo bueno que te ha ocurrido al azar y a la suerte.

Muchas veces somos nosotros mismos los que duramente infravaloramos nuestros logros, pero otras veces hay personas que, quizás celosas de nuestro éxito, lo atribuyan todo a la suerte.

El síndrome del impostor puede aparecer en cualquier momento o aspecto de tu vida personal o profesional, y es típico de personas que suelen ser muy exigentes consigo mismas.

Yo soy una de ellas y también he sufrido en algunas etapas de mi vida profesional este síndrome.

Además, a lo largo de estos años como copywriter he conocido a bastantes clientes que sentían también que no estaban a la altura o no creían que eran capaces de escribir algo bueno y que mereciera la pena ser leído.

El síndrome del impostor afecta a los textos que escribes

Sin que te des cuenta hace que tus contenidos generen dudas, estén plagados de incoherencias o mensajes contradictorios. Tus palabras dejan al descubierto la gran inseguridad que sientes a la hora de redactarlos.

Si te sientes como un fraude o un impostor se va a notar en tu escritura, al igual que se notaría lo contrario, un exceso de confianza, y tacharían tus textos de “sobrados” y pedantes.

Por eso hoy quiero darte 4 consejos  para que recuperes la seguridad al escribir. Que seas capaz de hablar con rotundidad, pero sin sentar cátedra, y con la confianza de que aquello que escribes es de calidad; siempre desde la humildad.

4 consejos para que recuperes la seguridad y la confianza a la hora de escribir

#1. Acepta que no sabes sobre todo

Es el primer paso para reducir la ansiedad cuando te pones delante de un teclado o de una hoja en blanco.

Eres experto en un tema, y aunque cada día aprendes algo nuevo: eres experto en ese tema.

Sobre ese asunto, puedes hablar con pasión durante horas, pero no pasa nada si no sabes sobre otros temas similares o complementarios, puede que no sean relevantes para tu vida o negocio… y te lo repito: no pasa nada.

O bien tienes que escribir sobre un tema nuevo en tu blog que ahora mismo está en boca de todos y del que no tienes mucha información. En ese caso, ponte en contacto con expertos que puedan aportar su granito de arena en este nuevo artículo. Es algo que trabajé mucho en mis inicios cuando me tocaba escribir un post de calidad sobre un tema que no controlaba.

Pide ayuda cuando sea necesario, y acepta que no lo sabes todo.

#2. Ofrece valor constante

Comparte tus conocimientos, ofrece aquello que sólo tú puedes dar, porque eres único, y siempre hay algo que sólo tú puedes dar.

Si por ejemplo tienes un blog, piensa en aquello que puede interesar a tu audiencia y dáselo.

Ofréceles contenido de valor, útil, que merezca la pena ser leído y que les sirva para algo. Trabaja tus posts, los temas que vas a tratar, los enfoques, para que el resultado sea novedoso y de calidad.

Cuando ofreces valor constante a tu audiencia, ella lo valora muy positivamente y eso repercutirá en la percepción que tiene de ti, y la que finalmente tú mismo tienes sobre tu persona.

#3. No te compares con nadie

Y menos con tu competencia. La competencia está para observarla, para aprender de ella y de sus errores, para inspirarse… pero nunca, nunca, nunca, para compararse o copiarla.

Conocerás ese dicho que reza “las comparaciones son odiosas”, y personalmente, considero que no puede ser más cierto.

Si tienes tendencia a padecer el síndrome del impostor, estoy segura de que tus comparaciones dejan por los suelos a tu propia marca o a tu persona. No leas demasiado lo que ellos escriben, porque, sin quererlo, “te afectará” y condicionará tu contenido y tu actitud.

No seas tan duro contigo mismo. No tengo dudas de que lo estás haciendo muy bien.

Por eso, cuando decidas ponerte a escribir un texto, olvídate de la competencia. Piensa en ti, en tu marca y en lo que quieres transmitir. Y sobre todo, y lo más importante, recuerda por qué escribes.

#4. Convéncete de que todo va bien

Porque todo va bien. Y si aún no va todo lo bien que quieres, finge que así es, que eres un buen profesional y que sabes de lo que hablas, porque al final es eso lo que transmitirás a la otra persona.

Si tú te lo crees, las personas que están a tu lado así lo harán, y además, si estás de verdad convencido, esa seguridad se notará en todos los aspectos de tu negocio, incluidos tus textos.

Las personas que padecen el síndrome del impostor invierten demasiadas horas al día revisando cada palabra y cada frase que escriben. No lo hacen por miedo a que se cuele alguna falta de ortografía.

Qué va, ojalá fuera eso…

Editan constantemente sus textos porque nada de lo que hacen es para ellos lo suficientemente bueno.

Rompe los malos hábitos del síndrome del impostor y comparte con todos tu mensaje

Muchas personas me escriben diciéndome que todavía no se han atrevido a dar el paso. Me cuentan que se mueren de ganas por abrir un blog y que ya tienen escritos algunos artículos. Sin embargo, a la hora de la verdad, cuando les preguntas por qué todavía no le han dado al botón de publicar, me dicen que creen que esos artículos no están a la altura.

Eso me hace pensar en mi época de instituto…

En la de veces que he tenido que leer un proyecto en voz alta o una redacción sobre un tema libre delante de toda la clase y lo primero que decía antes de empezar era algo así como… “Creo que no está muy bien, pero ya me diréis cuando termine”.

Es algo natural sentir inseguridad a la hora de escribir.

Lo importante es conectar con tu trabajo y con el propósito de tu empresa. Escribe a esos clientes con los que en su día trabajaste y quedaron encantados, abre de nuevo esa carpeta con capturas de testimonios de personas que trabajaron en su día contigo, mira hacia atrás y prémiate por todo lo que has hecho hasta ahora. Porque has dado grandes pasos de los que sentirte orgulloso.

Y sobre todo escribe. No dejes de practicar.

Espero que ahora sepas cómo afrontar ese miedo o bloqueo que puede surgirte cuando estás escribiendo y que te lleva a pensar que no lo estás haciendo bien y a “machacarte” sin piedad.

Dime… ¿tú también padeces o has padecido el síndrome del impostor? ¿Cómo lo afrontas?

Te espero en los comentarios.