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Lo que NO debes hacer nunca en un correo si no quieres pasar a la lista negra

Hace ya ocho años, antes de descubrir mi pasión por el copywriting, trabajé durante unos meses haciendo una sustitución como organizadora de bodas.

Era la etapa del boom de las wedding planners y, aunque supe enseguida que aquello no era lo mío, gracias a esa experiencia conocí a mucha gente y me contaron historias de todo tipo sobre ese mundillo.

Una noche, en una cena con amigos, una pareja confesó que ellos se lo pasaban en grande colándose en las bodas de desconocidos. ¡Al más puro estilo de las comedias americanas!

Al principio se ponían cualquier traje y se lanzaban a recorrer hoteles para entrar en la fiesta y hacer temblar la barra libre.

Gracias a la experiencia, boda tras boda y después de algunas pilladas de aúpa, habían ido mejorando la técnica.

Poco a poco fueron entendiendo las claves (por así decirlo) para colarse sin conocer a nadie y sin levantar sospechas. De traca.

Te cuento esto porque me he acordado de ellos preparando este post. Y es que escribir un correo a puerta fría es algo muy parecido: es meterte sin invitación en la bandeja de entrada de un desconocido y tratar de generar la confianza suficiente para que la reacción de la otra persona sea positiva.

Y aunque he dicho «escribir un correo», lo que te voy a contar también sirve para las redes sociales.

Cada vez es más habitual romper el hielo y animarnos a enviar un mensaje privado de manera informal y, generalmente, inadecuada.

¿Has enviado alguna vez un mensaje estándar a toda una lista de contactos de LinkedIn para captar nuevos clientes? ¿Y qué tal han sido los resultados? Porque es una estrategia muy común, pero puede desgastar tu credibilidad en un solo clic.

Los errores que no te puedes permitir en un primer contacto

Al igual que cuando asistes a una boda no te vistes con lo primero que encuentras en tu armario, cuando entablas conversación con alguien por primera vez, hay unas normas de cortesía que debes cumplir si quieres dar una buena impresión.

Si además se trata de un contacto de trabajo y buscas una reacción positiva por su parte, estas son algunas de las meteduras de pata que debes evitar si no quieres pasar inmediatamente a su lista negra.

Ponerte a escribir sin saber nada sobre la otra persona

El primer paso para escribir cualquier e-mail, pero más aún si se trata de un correo enviado a alguien que no te conoce de nada, es ponerte en la piel de la persona que recibe tu mensaje.

Si tu correo parece spam, no esperes respuesta de vuelta. Así de claro.

 

Todos recibimos cantidad de correos en nuestra bandeja de entrada, pero solo prestamos atención a una pequeña parte de ellos.

Por esa razón, debes dar motivos a tu destinatario para que se tome el tiempo necesario para saber más de ti.

¿Cómo? Demostrando que tú también te has tomado el tiempo suficiente para conocerlo y que por eso lo que tienes que contarle puede resultarle interesante.

Para poder hacer esto, es necesaria una labor previa de investigación.

Con la información que recopiles, personaliza ese correo incluyendo algún dato específico sobre su trayectoria o su trabajo. Que se note que hay un interés genuino y no puramente comercial.

¡Atención! Cuidado con meterte en el terreno personal. Si se trata de un correo profesional, asegúrate de que lo que aportas es vinculante y tiene relación con lo que vas a contarle a continuación.

Hacer hipótesis sobre la situación de la otra persona, creértelas y lanzárselas como si fueran ciertas

Nunca debes cruzar la línea entre lo que sabes y lo que supones.

A veces se tiende a dar por hechos cantidad de aspectos de la otra persona que no se sabe si son ciertos. Hay que tener cuidado con eso.

Al final, todo se basa en la empatía.

Parece evidente, pero alucinarías con las sentencias que me han llegado a soltar, por ejemplo, sobre mi maternidad.

Es increíble lo que las personas llegan a decir a través de una pantalla. Y, créeme, eso no se olvida.

Una mala impresión es peor que no dejar huella. Porque lo que te juegas es tu reputación, y cuando cruzas esa línea pocas veces hay vuelta atrás.

No dejar clara cuál es la conexión entre remitente y destinatario

Antes de enviar ese primer correo, asegúrate de estar respondiendo a esta pregunta:

  • ¿Por qué has elegido esa empresa y no otra?

Debe quedar claro en la parte inicial del texto por qué te has puesto en contacto con esa persona o empresa, y si no es así, trabaja la conexión emocional con quien te lee.

No se te ocurriría hablarle a unos recién casados sobre sus parejas anteriores durante el brindis, ¿verdad? Quizás, empezar un e-mail a puerta fría hablando de su competencia tampoco sea la mejor estrategia.

Es el momento de marcar la diferencia y explicar los motivos por los que buscas esa relación concreta. De estos argumentos dependerá que recibas una respuesta (aunque no sea la que buscas).

Si te paras a pensarlo, es simple. Seguro que tú tampoco te tomarías el tiempo necesario para responder si no te dan un motivo.

El recorrido es el contrario: escribe un correo con una oferta personalizada si buscas una respuesta. No esperes que la otra persona se moleste en dártela solo por recibir tu correo.

Hablar de tu libro sin dejar claro por qué deberían escucharte

Estarás conmigo en que es molesto estar con una persona que parece que solo piensa en ella. Esta situación es aún más desagradable si se trata de un contacto a puerta fría.

Raro es el afortunado que no va a la carrera y con mil tareas en la cabeza, y seguro que esa persona no querrá empezar el día escuchando la charleta de alguien que no conoce de nada, que se ha colado en su bandeja de entrada y que parece que no valora su tiempo.

¿Cuál es el objetivo del correo?

Así que procura no irte por las ramas y trata de comunicar lo antes posible:

  • Cuál es el objetivo del correo.
  • Por qué le beneficia lo que le propones.

Procura ser lo más breve posible. Ya sabes que uno de los principios del copywriting es que te centres en una idea central y evites hablar de mil temas sin profundizar en ninguno.

Pedir y pedir sin venir a cuento

¿Le pedirías un favor a un desconocido en mitad de la calle? Seguro que no. Y menos sin explicar el porqué, a no ser que fuera una urgencia.

Es muy optimista colarte en la bandeja de entrada de alguien y, de buenas a primeras, ponerte a pedir favores esperando que te los hagan.

El tiempo de la persona que te lee es muy valioso. Si consigues que te preste atención, ya puedes anotarte un tanto, pero, si tu intención es pedir sin dar nada a cambio, es probable que tu suerte termine ahí.

Colaborar: una palabra imprecisa que aterroriza a tu interlocutor

Hay palabras que chirrían. ¿Qué significa exactamente eso de que esperas que podáis colaborar? Porque, si no lo has dejado claro, es posible que la otra persona no presuponga lo mismo de esa idea.

Por si no te lo has planteado antes, hay palabras que no significan lo mismo para todos y están abiertas a la interpretación de cada uno.

Este es un ejemplo de asunto de correo doblemente impreciso: elimina la palabra colaborar para hablar de beneficios y especifica de qué marca se trata.

 

Si utilizas palabras como colaborar, ayudar o similares, asegúrate de dar toda la información necesaria para que la otra persona entienda que habláis en los mismos términos.

¿Ayudar cómo?, ¿a través de mis servicios? ¿Esta persona busca formación o quiere que la ayude de manera desinteresada?

Confirma que dejas claro como el agua a qué te refieres, y recuerda que una colaboración es un intercambio en el que todas las partes ganan.

Terminar sin expresar qué es lo que esperas de esa comunicación

Me resulta curioso ver que muchos correos fallan en esta parte tan fundamental:

Envías el correo, pero no precisas qué debe hacer su receptor.

Y la respuesta es obvia: silencio.

Si de algo puedes estar seguro es de que, sin conocerte de nada, tu destinatario no va a actuar, y menos aún si no sabe qué es lo que necesitas.

Revisa este punto y cierra el correo poniéndoselo lo más fácil posible.

Especifica qué esperas con lo que escribes y cómo debe proceder la otra persona, pero sin exigencias, sino con propuestas sencillas para que la conversación siga fluyendo.

Objetivo: mejorar tu índice de respuesta

Como te decía al principio, pueden parecer normas básicas para escribir un correo, pero a día de hoy sigo recibiendo muchos mensajes que cojean en alguna de estas patas.

Estas ideas son las que me han venido a la mente revisando mi bandeja de entrada, pero seguro que a ti se te ocurren muchas más, como revisar el asunto del correo o vigilar el tono del mensaje.

Con estos apuntes y sacando a relucir tu copywriting, estoy convencida de que tu índice de respuesta para este tipo de correos será mayor y podrás entablar relaciones beneficiosas para tu negocio.

Es el momento de colarte sin invitación y terminar bailando con la novia.